En «Hoy por Hoy Valencia» han hablado sobre la asociación Casal de la Pau que transforma vidas desde hace más de 50 años

En «Hoy por Hoy Valencia» han hablado sobre la asociación Casal de la Pau que transforma vidas desde hace más de 50 años

Casal de la Pau
Hay instituciones cuya historia puede contarse a través de cifras, proyectos o reconocimientos. Y hay otras cuya verdadera dimensión se encuentra en las personas a las que han acompañado. Casal de la Pau pertenece a esta segunda categoría. Después de más de cincuenta años de su nacimiento, la entidad continúa siendo un referente en la atención que atraviesan situaciones de exclusión (personas reclusas o ya en libertad, mayores, enfermos, extranjeros sin familia, enfermos de VIH, con problemas de salud mental…) y mantiene intacta la filosofía que inspiró a su fundador, José Antonio Bargues


Reconocen a la COEP (a la que pertenece Casal de la Pau) con el premio Reivindicación, otorgado por CALCSICOVA


Susana Camarero Benítez vino el martes a conocer Casal de la Pau. Demostró un verdadero interés por las personas ex reclusas, que con problemas de salud mental y carencia de medios, intentan salir adelante. Le planteamos las dificultades de acceder a una vivienda y a un trabajo, y valoró la labor de acompañamiento que hace Casal de la Pau.
Le acompañaron el secretario autonómico Nacho Grande y el director general Pedro Carceller.
Los tres demostraron, al margen de ideologías, a nivel personal una verdadera sensibilidad por las personas en situación vulnerable y una clara voluntad de buscar soluciones concretas y efectivas.


La semana pasada tuvo lugar un acto con mucho sentido. El colegio de la abogacía, que es una corporación con capacidad y solvencia, y formada por personas en las que abundan valores y voluntad de servicio, dedica un 1% de su presupuesto a apoyar a entidades sin ánimo de lucro destinadas a colectivos en exclusión. En estas entidades estaba el Casal de la Pau. Y estoy convencido de que el colegio lo hace, más allá de por su responsabilidad social corporativa y por imagen, como muestra de su voluntad de contribuir en causas sociales. Por ello, no entiendo estas aportaciones como una donación paternalista sino como la punta del iceberg de la implicación de la abogacía en causas sociales que, por necesaria, ha de potenciarse cada vez más.
