202503.20
0
0

El desafío de ser feliz

https://www.levante-emv.com/opinion/2025/03/20/onu-dia-internacional-felicidad-fxj-justicia-115477488.html: El desafío de ser feliz

Hoy, 20 de marzo, es el día internacional de la felicidad. Al respecto, parece que la sociedad actual nos ofrece dos opciones: la primera es una felicidad de escaparate, la felicidad del tener y, además de tener, de mostrar, aparentar. Un bienestar del «y yo más». Pero esa felicidad también consiste en tapar (lo que no gusta, lo que no queda bien). Es, al fin y al cabo, una plenitud artificial o incluso artificiosa. Vacía, o al menos plana. Vinculada a las redes, enfocada a ellas y dependiente de las mismas y de sus resultados.

Y la otra opción que parece ofrecernos el mundo en el que vivimos es una posición de desencanto. En la situación actual, tenemos muy presente la degradación ambiental generada por el cambio climático, que produce catástrofes naturales incluso en la puerta de nuestras casas. No notamos avances en el ámbito de la desigualdad y la pobreza: gran parte del mundo parece sumido en el caos. A ello sumamos las guerras, igual de injustas que siempre, pero cada vez más cercanas. Y la política, que podría ser un instrumento de mejora, no ayuda: vemos una peligrosa radicalización de líderes y partidos, que parecen defender en exclusiva sus propios intereses. Ante todo eso, nos sentimos impotentes, incapaces de poner solución a tanto problema global. Todo ello genera un pesimismo, que desemboca en pasividad y desilusión.

Frente a estas dos opciones, os propongo una alternativa a la mediocridad: la felicidad como acto de rebeldía. No planteo una elección fácil: ésta sería una felicidad comprometida, con nosotros mismos y con los demás. Su origen es un propósito de vida, cada uno el suyo propio, meditado y decidido por uno mismo, pero que implica crecimiento personal. Este bienestar favorece la creación de vínculos y se alimenta de la gratitud. Se enriquece con las experiencias, que generan mucha más satisfacción que las posesiones. Un pilar de esta felicidad es el altruismo: sentirnos parte de proyectos que van mucho más allá de nuestra individualidad y que ayudan a los que más lo necesitan, como hace Fundación por la Justicia en cada una de sus propuestas. De este modo, la plenitud se convierte en un desafío, porque no olvidemos que los retos también generan euforia. Esta felicidad elegida implica exigencias: no conformarse, sino aspirar a algo mejor. Y vivir con resiliencia las adversidades, que vendrán. Plantando cara. Pero, siempre, buena cara.

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada. Los campos con asterisco son obligatorios *